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Burricleta: las bicicletas eléctricas son… para todo el año!
Burricleta es un servicio de turismo rural que alquila bicicletas eléctricas con rutas prediseñadas PROYECTO. Iniciado en el Lluçanés, el grupo se prepara para conceder licencias en toda la península SOCIOS. El proyecto tiene un acuerdo con el grupo catalán Ecobike, que fabrica los vehículos.
En la entrada de la masía hay , al lado de un pequeño espacio con mesas administrativas, un expositor. Cuelgan todo tipo de sombreros: pamelas, boinas, gorras de visera. Si se coge uno, se puede comprobar que por dentro es extraordinariamente sólido. Esto es porque el gorro disimula a la perfección que en su interior hay un casco de primera calidad homologado para circular en bicicleta.
Esta es una de las muchas originalidades de este grupo de alquiler de bicicletas eléctricas, que tiene la sede en el Lluçanès, en una zona surcada por caminos serenos que atraviesan espacios naturales privilegiados. Se trata de Burricleta.
Después de más de un año de preparación, dos emprendedores, Joan Sales y Regina Casas, decidieron impulsar este proyecto pionero.
Se trata de dos urbanitas que vivieron una primera experiencia rural y que, una vez introducidos, decidieron fundar Burricleta, no sin antes hacer un estudio esmerado de la viabilidad de la empresa dentro de las posibilidades que les ofrecía la comarca, que dispone de casi 700 plazas de alojamiento, básicamente de turismo rural.
Pero Burricleta no ofrece tan sólo un alquiler de vehículos ecológicos y cómodos, con los serones tradicionales para transportar el picnic o la cámara de fotos, sino que proporciona rutas prediseñadas guiadas con un GPS que incorpora una ruta multimedia y el cual se puede activar en puntos determinados. La iniciativa también permite personalizar los trayectos y dedicar uno a algo en concreto, con textos e itinerarios específicos.
El éxito de esta fórmula se está dejando ver en la demanda creciente y en las posibilidades de expansión –por medio de contratos de licencia, “a medio camino entre la franquicia y la cooperativa”– a otros desarrolladores de la idea, que ya se han instalado en el Pla de l'Estany y en las Gavarres, y que están en curso en la Garrotxa, el Garraf y el Anoia. Todo ello hace que la previsión de facturación de este ejercicio sea de unos 150.000 euros y que para el próximo se espere la expansión al resto de Cataluña, con la ambición de tener centros Burricleta repartidos por toda la península Ibérica.
A pesar de que no entienden la red Burricleta cómo uno todo uniforme, los promotores de la idea han creado, además de un diseño corporativo que los identifique, un código deontológico de responsabilidad social que quieren que se respete en todas las licencias que se firmen, para mantener una serie de valores de sostenibilidad y respeto por la natura junto a la explotación del negocio, que exige una inversión inicial de unos 150.000 euros. Los asociados actúan en exclusividad en cada territorio, con una flota y unos servicios mínimos, y con unos precios determinados.
“El negocio tiene, más allá del meramente empresarial, tres vertientes vinculadas al entorno natural y social: el conciliador, el divulgativo y el contemplativo, asegura Sales, que defiende su idea como una manera de “democratizar la bicicleta”, puesto que, como tiene el pedaleo asistido, el vehículo eléctrico permite que lo pueda llevar gente que normalmente no podría: abuelos, niños, personas de salud delicada o piernas frágiles, que pueden circular si quieren, incluso, junto a familiares o amigos, ciclistas experimentados “vestidos de Pétreo”, que pueden acudir con sus propias bicicletas para compartir paseadas. “El turismo, si no es ecoturismo, no tiene futuro”, remarcan.
Uno de los puntos clave de la empresa fue el acuerdo con el grupo catalán Ecobike, que les sirve un modelo de bici eléctrica diseñada específicamente para el alquiler, con “ambición de calidad”, asegura Sales. El proyecto también tiene un software exclusivo para el GPS, también de factura catalana, con multimedia que describe patrimonios tangibles, como por ejemplo el arquitectónico, el natural y el botánico, “pero también de intangibles, como por ejemplo la historia, las leyendas y las curiosidades”. Los responsables de Burricleta también han firmado acuerdos con otros actores turísticos, como por ejemplo restaurantes y casas rurales, para instalar puntos con una miniflota de vehículos.
02/05/201, en Avui





